Las actitudes de la mirada.
La mirada es impulsiva, arrebatada, sabe distorsionar y también juega. A veces produce escalofríos, como en el edificio incendiado. Mizraim Cárdenas logra que veamos su tristeza y lo que nos produce escalofríos es que nos alude a nosotros, a nuestro descuido. La mirada hace acercamientos que cambian la proporción de la mira. Eso nos hace mirar con atención y descubrir que sí, hemos visto así. Es lo que sea quedado en el fondo de la retina. La mirada también destaca volúmenes que parecen oquedades. Hay que mirar sesgadamente para establecer que estamos en una azotea que aparece y desaparece. En contornos las líneas de las casas y multifamiliares se enciman, como acurrucándose, abrazándose. Una ventana iluminada hace que la mirada imagine el interior de la habitación. Un conjunto de casas coloridas son ojos que nos miran y eso nos desconcierta. Quién esta mirando a quién. Son estas cosas las que Mizraim Cárdenas nos muestra con su pintura. Su pintura le da cuerpo a la mirada incontrolable que tenemos. Que con un vistazo rápido registra una realidad que no vemos cuando nos detenemos. Su pintura es fresca y gozosa. Juega con nosotros de la misma manera con que hace la mirada.
Maria Luisa Puga